Cuando somos capaces de contemplar la belleza del alma surge el Ser que somos, la mirada se abre, el corazón se expande, podemos tomar el amor de nuestros padres y de nuestros ancestros, y así recuperamos la posibilidad de vivir en esa conciencia de plenitud.

El orden alcanzado en el plano del alma nos da la posibilidad de que en el viaje de la vida el amor fluya con toda su fuerza. La plenitud se alcanza cuando todos aquellos que son parte del propio sistema tienen un lugar en el corazón.

Lo contemplamos en las imágenes que nos regala cada constelación, que nos recuerda la sabiduría del alma que reposa y espera a ser “revelada” en nuestro interior. De esta manera, nos permiten ampliar nuestra mirada y nos invita a recordar la Verdad que somos en nuestro Ser: Amor.