Familia y Alma

Pero el alma no sólo actúa en el cuerpo, ni está presa en él como algunos dicen. Se encuentra en interacción con su entorno, ya que, de lo contrario, no habría ni metabolismo, ni procreación.

Este entorno comprende, sobre todo, la familia y la red familiar en la que recibimos y en la que transmitimos la vida, si podemos.

Obviamente, la familia y la red familiar tienen un alma y una conciencia comunes que vinculan y dirigen a los miembros de la familia de acuerdo con un orden básicamente inconsciente, de manera similar a como el alma también vincula y gobierna a los miembros y órganos del cuerpo.

Es decir, el alma actúa en la familia y en la red familiar como si de un cuerpo extenso se tratara. Y de la misma manera que podemos, paso a paso y a través de la observación y de la experiencia, comprender e influir sobre los órdenes que determinan la interacción entre los diversos órganos del cuerpo, así también podemos, paso a paso y a través de la observación y de la experiencia, aclarar los órdenes que determinan la interacción entre los diferentes miembros de una familia.

En un primer lugar nos llama la atención que, al igual que el cuerpo, también la familia y la red familiar tienen unos límites exteriores. Es decir, el alma familiar únicamente vincula de esta manera especial a determinados miembros de la familia, dirigiéndolos a través de una conciencia común. Así, pertenecen a esta familia y a la red familiar: los hermanos, los padres y sus hermanos, los abuelos, a veces, alguno de los bisabuelos, e incluso antepasados más lejanos si tuvieron una suerte especial. Otros familiares, como por ejemplo primos, ya no cuentan entre ellos.

Aparte de estos parientes consanguíneos, también pertenecen a la familia y a la red familiar aquellas personas extrañas a la misma, por cuya desaparición o muerte otros en la familia y en la red familiar tuvieron una ventaja. Entre éstos cuentan sobre todo parejas anteriores de los padres y abuelos.

Sin embargo, aún existen otras similitudes entre el actuar del alma en el cuerpo y el actuar del alma en la familia y en la red familiar. De la misma manera que el alma vela por la integridad del cuerpo, también vela por la integridad de la familia y de la red familiar. Así, procura, por ejemplo, compensar la pérdida de un miembro a través de otro miembro que le represente.

Este es uno de los motivos por los que determinados miembros de una familia se ven implicados en el destino de otros miembros, especialmente, anteriores.

Y de la misma manera que, en caso extremo, el cuerpo tiene que renunciar a uno de sus órganos que pone en peligro la salud de los demás, así también la familia, a veces, debe separarse de uno de sus miembros si su permanencia pone en peligro a otros en la familia.

Libro: “El centro se distingue por su levedad” – Bert Hellinger – Edit. Herder